Luego de su poco grata visita a los dos seres a quienes podía considerar su familia, Federico se sintió por primera vez en la vida solo, aunque ese sentimiento se borro cuando al llegar al aeropuerto Paula lo esperaba con una gran sonrisa, él esperaba traerle ese día a su hermano para presentarlos, pero las cosas no le salieron como las planeo,
- ¿Sorprendido de verme?
- Un poco, ¿qué haces aquí?
- Vine por ti, te escuché muy raro por el teléfono, ¿te paso algo?
- No, nada, es una dicha tenerte de amiga sabes,
- La dicha es reciproca Federico, ¿de verdad estás bien?
- Lo estoy, sólo hay días donde no tener familia es duro,
- ¡No tienes familia! – jamás habían tocado ese tema y ahora entendía porque, los ojos de Federico se llenaron de lágrimas, -
- Soy solo en este mundo,
- Para nada Federico, me tienes a mí, no estás solo,
La compañía de Paula aminoro su mal estado de ánimo, a la semana de haber vuelto recibió varias llamadas de Pedro pero ni una sola contesto, quizás era mejor no volver a hablar con él, su madre jamás diría la verdad y él estaba tan ciego a las mentiras de Ana que la verdad no la podría ver aunque fuera evidente.
- Desde hoy soy un hombre sin familia,
- ¿Cómo dijiste?
- Nada, - Federco aventó una fotografía que tenía al fuego de la chimenea – feliz año nuevo,
- Feliz año nuevo,
Las idas y venidas de Federico alegraban mucho su vida, siempre a sus regresos tenía muchas historias que contarle. Sin darse cuenta, el tiempo fue pasando y llevaban cinco años de amistad, en los cuales él la había apoyado en muchas cosas, entre ellas,
- Felicidades señorita fotógrafa,
- Todavía no lo puedo creer y hasta trabajo tengo, - Paula brincaba como niña en la mañana de Navidad –
- Si, me da mucho gusto por ti,
- ¿Qué pasa Fede?, no pareces realmente feliz, - en su semblante Federico siempre esparcía tal luz que eclipsaba a quien estaba cerca, hacía parecer un día lluvioso en un agradable día de primavera –
- Lo estoy por ti, pero me han asignado misión ya – la noticia de tal suceso la dijo con semejante pesar que a Paula le sorprendió normalmente a él siempre le animaba saber tenía una nueva encomienda –
- ¿Y ahora dónde te vas? – tomó un sorbo de su café y cortó una rebanada de pastel para su amigo –
- A Irak y tengo miedo.
Esas habían sido las palabras expresadas por Federico dos meses antes de su partida y cada noche cuando hablaban volvía a repetirlas, normalmente él había participado en misiones de ayuda, más esto era diferente, estaría muy cerca de la línea de fuego, aun así él mismo le había platicado del adiestramiento recibido, aunque al mejor cazador se le puede ir la liebre y ella ni siquiera podía concebir le sucediera algo. Federico Alfonso se había convertido en un hermano, gracias a él la lejanía de sus padres era llevadera y siempre la impulsaba a no perder la fe por un mejor mañana. Una noche mientras observaban las estrellas, quiso saber exactamente el motivo de su temor,
- Pero Fede, ¿de qué tienes miedo?
- Algo me dice no volveré de esa misión, - la forma tan seria en que lo dijo la hizo temblar, lo abrazó – y tengo algo muy importante lo cual debo hacer,
- Por Dios hombre, has participado en misiones más arriesgadas que ésta, - eso no era del todo cierto, mas quería darle ánimos – todo irá bien y podrás regresar a cumplir eso importante que tienes pendiente,
- Normalmente por simple que sea la misión hay riesgos, pero estoy seguro que Irak será mi última misión, no volveré y más allá del temor a morir, me aterra no haber cumplido con algo muy importante, - Paula le dio un beso en la mejilla –
- Hombre debes pensar positivo, volverás con bien y podrás hacer eso tan importante,
- Es imposible asegurar eso Pau y tengo un presentimiento muy fuerte,
- Tienes en ello razón, pero si uno piensa en un mal, uno lo atrae,
- Estoy consciente de ello, ¿Pau cásate conmigo? – estupefacta se quedó con la proposición de Federico e intentó tartamudeando darle una respuesta –
- ¿Cómo dijiste?, creo escuche mal,
- No, oíste bien, Pau casémonos antes de que yo me vaya,
- Federico por Dios qué locura estás diciendo
- Ninguna locura, puedo jurar no volveré vivo, yo no tengo familia, tú lo sabes, si no hay familiares el gobierno se quedará con la pensión que deberían darle a mis familiares, lo cual sería un gran desperdicio, sé por comentarios la suma cuando mueres en combate es grande,
- Tentador ofrecimiento, casarme por dinero, parece que no me conoces – le dio un golpe en las costillas en señal de indignación –
- Paula te conozco perfectamente, de no hacerlo jamás me atrevería a pedirte esto, quiero sentir la emoción de preparar una boda, de casarme y pasar una noche romántica abrazados frente al fuego como si estuviéramos celebrando un aniversario, - sus ojos brillaron presa de la emoción –
- Federico, tú vas a volver sano y salvo, podrás vivir todo cuanto anhelas – le tomó de la mano y le dio un beso en la mejilla tratando de espantar sus miedos – con una linda chica a la cual encontraras un día al doblar la esquina,
- Ve mi mano Pau, una ocasión una adivinadora la vio y me dijo “tu vida será corta, pero se cruzará con la de alguien que le cambiarás la vida”,
- ¿Y ese alguien soy yo?
- No lo sé, pero podrías serlo, eres una mujer maravillosa quien guarda un lugar muy especial en mi corazón, ¿qué me dices?
- Es una locura, ¡tú y yo casarnos!, no nos amamos,
- Será fantástico, no una locura, te lo prometo, acepta casarte conmigo y tu vida cambiará, - Federico le había dado tantas cosas desde que se hicieron amigos, cerró los ojos intentando ser racional, pero pudo más su corazón –
- De acuerdo, según yo ya había aprendido a decir que no, más obviamente la gente sigue con la capacidad de manejarme,
- Esta ocasión va a valer la pena que no puedas negarte – de pronto Federico notó que ella había accedido, le dio un beso en la frente – te lo juro, no vas a arrepentirte de casarte conmigo, nuestra boda va a darle un giro total a tu vida,
- ¿Por qué?
- La respuesta a esa pregunta la sabrás a su debido tiempo, ya lo verás,
En el poco tiempo antes de su partida, prepararon todo para la boda, fue especial y pequeña, su noche de bodas la pasaron abrazados en una cabaña hablando como una pareja terriblemente enamorada quien hacía planes para el futuro,
- Quiero pedirte algo, es una cosita más, chiquita, - su cara de niño travieso la hizo reír –
- A ver, adelante, sigue aprovechándote de mi gran debilidad, - arropándola entre sus brazos y tras carraspear para aclararse la voz –
- Tú siempre me has dicho si te cansas de esperar al final de cuento, en otras palabras hallar al super príncipe azul de los dos mil, quieres tener un bebé y piensas inseminarte antes de que se te pase el tren, si yo muriera en tierras lejanas…
- Fede, no vas a morir – la sola idea le hacía estremecerse, tenía un aprecio demasiado especial por él y la idea de perderlo era dolorosa en exceso –
- Escúchame, si yo muriera y la naturaleza alcanzara el punto donde tú decidieras inseminarte, en este banco he dejado una muestra de esperma, la cual podrás usar únicamente tú, nadie más. Sé eres una mujer excepcional y yo no soy un tipo de la misma categoría, pero tengo mis cualidades, muchos defectos, pero tú sabes como siempre he soñado tener un bebé,
- Lo sé,
- No pierdas esto, si por las vueltas de la vida yo muero y tú decides embarazarte, usa mis espermas, sería lindo saber que alguien se va a acordar de mí, - un nudo se formó en su garganta, - ¿podrías prometérmelo?
- Cuenta con ello
- Gracias, un hijo nuestro será todo un campeón o una niña muy linda.
La partida de Federico al mes de casados le dejó un hondo hueco en el corazón, al año de haberse ido, a mitad de la noche recibió una llamada y antes de poder siquiera digerirlo escuchó la condolencia por la muerte de su esposo,
- Lo siento señora Alfonso,
- El no puede estar muerto, no puede – sobre sus ojos corrían las lágrimas y su mano le temblaba –
- Señora Alfonso, mañana temprano irá personal para trasladarla a Washington, se rendirán honores a su esposo y…
El resto de las instrucciones pasaron por alto para sus oídos, Federico estaba muerto, muerto y si eso no fuera suficiente, tras todos los honores y demás, con la pequeña caja de sus cenizas, Paula recibió la última carta que había escrito él para ella,
- Mi querida Pau, sigo vivo, eso me ha tranquilizado mucho, sabes, debí iniciar esta carta con un “Mi amor te extraño mucho, cuento los minutos para regresar y hacerte el amor”, seguro ya soltaste una carcajada, no sabes lo gratificante que ha sido tener una esposa, todo el mundo aquí tiene una razón para cuidar el pellejo y sin mi esposa, yo no tendría una, te quiere siempre Federico-
Paula releyó varias veces la carta, durante meses recibió cartas donde él juraba estar muerto de miedo y justo cuando comenzaba a disipar sus miedos, una mala maniobra hecha y su vida había acabado.
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Continuaraaaa!!
Hoy un solo cap! Mañana subo mas! Espero que les guste!! Comenten aca o en twitter @Floor_PauChaves !
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Continuaraaaa!!
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Qué lindo y triste a la vez este cap. Me intriga cómo va a entrar Pedro en la vida de Pau.
ResponderEliminarQue lindo cap! Espero el proxima, espero que pau se encuenteo pronto con pepe. @pepepauoli
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