Ni siquiera necesitó voltear para saber quien era la persona detrás de ella, su mano se posó sobre su vientre, la habitación pareció borrarse cuando giró para ver si su mente no le había jugado una mala pasada; pero no, ahí parado con cara desencajada estaba Pedro Morgan, el mismo hombre a quien horas antes había estado a punto de decirle que lo amaba e incluso pedirle rompiera su compromiso para casarse con ella, si no hubieran recibido esas molestas llamadas,
- Señor le dije esperara hasta hablar con la señora sobre la situación,
- Esta situación ya no compete a la clínica, ella y yo nos haremos cargo de la situación como usted lo refiere, ¿verdad?
- ¿Tú eres el padre de mi bebé?
- Si, ven, vamos a otro lado a hablar – Pedro la cubrió con su saco, la abrazó y le dio un beso - ¿quieres?,
- Aja, ¿tú eres el padre de mi bebé? – él asintió -
Antes de salir de la clínica, el Director prácticamente los obligó a firmar un documento para evitar presentaran alguna demanda contra la clínica; incluso tuvo el cinismo de asegurar su error había sido muy afortunado porque la muestra de Federico podría en su caso de no haber sido desechada, lograr hacer concebir a Paula, pero no podía asegurar el feto fuera sano. Pedro tuvo ganas de golpear al hombre ante el poco tacto de su comentario, pero viendo a Paula tan conmocionada consideró poco prudente causar una situación que la alterara más. Una vez fuera de la clínica, Paula le pidió ir a su casa por unos documentos, con una pequeña maleta en mano salió para dirigirse a donde quisiera él. Pedro la llevó al hotel donde se alojaba y una vez habiéndole preparado un té, sus ojos le hicieron saber tenía él miles de preguntas,
- ¿Supongo quieres saber el porque yo tenía un papel el cual me autorizaba a usar la muestra de Federico?
- Más allá de eso quisiera saber qué relación tuviste con mi hermano – ni siquiera podía digerir la idea de que ella estuviera de alguna forma ligada con Federico, porque si era así un muro se alzaría entre ellos, bueno si era su hermana o prima el muro no sería tan alto, pero si había sido su esposa una muralla equivalente a la China se alzaría entre ellos -
- Yo fui esposa de tu hermano, perdóname por no haberte dicho esto en Londres pero tu madre me dio miedo y luego me enamore de ti de tal forma que no tenía idea de cómo decirte la verdad
- ¡Tú eres esposa de mi hermano! –el rostro pálido de Pedro la hizo querer morirse -
- Lo fui,
- ¡Se divorciaron!, pero seguro tendrás forma de localizarlo, por favor ayúdame a encontrarlo, - obviamente él no había caído en cuenta que la historia contada de su matrimonio correspondía a su hermano -
- No exactamente, Federico y yo no nos divorciamos, te lo dije en el río – Paula hizo una pausa y trago saliva - ¿lo recuerdas?, cuando te hablé de mi matrimonio y como mi esposo había muerto en su misión
- Pero eso es imposible, él no puede estar muerto, no puede, yo lo necesito más que nunca, tú debes estar mal informada, mi hermano está vivo, tú debiste estar casada con otro Federico, tuviste que estar casada con otro Federico Alfonso
- Estuve casada con tu hermano y aquí traigo pruebas de ello, - Paula le dio unas fotos de su boda, el acta de matrimonio y por último - también tengo su acta de defunción, un certificado de… Dios lo siento tanto
Pedro movió su cabeza y por sus mejillas comenzaron a surcar ríos de lágrimas, Paula se sintió tan miserable, ese hombre añoraba encontrar a su hermano y ella pudiéndole decir la verdad prefirió callar al haberse enamorado de él perdidamente, sabiendo que al revelar la verdad lo perdería, aunque jamás lo había tenido, él estaba comprometido. Una y otra vez le pidió perdón de forma desesperada,
- ¿Te sientes mal? – Pedro se dio cuenta estaba terriblemente pálida -
- Estoy bien, perdóname, yo
- ¿Qué tengo que perdonarte?
- Haberte ocultado las cosas, pero de verdad tu madre
- Te asustó
- Mucho, el señor Alfonso me había dicho era una bruja y con todo respeto se quedó corto, y además lo sucedido entre nosotros
- ¡El señor Alfonso!, ¡el padre de Federico! , ¡está vivo!
- Si, lo encontré por obra y gracia de Dios,
- Estás muy pálida, ven vayamos al dormitorio– ella asintió, Pedro la llevó hasta la recamara y la hizo acostarse, él se sentó en el borde de la cama por unos segundos, luego le hizo compañía y pasaron varios minutos llorando tomados de las manos, Pedro acarició lentamente con la palma de su mano su mejilla secando sus lágrimas -
- Dime ¿cómo paso?, cómo murió mi hermano,
- Ya te lo dije
- Dímelo otra vez, por favor
- Él se fue a una misión a Irak – Paula le contó todo con lujo de detalle - hasta hace poco supe tenía familia al estar arreglando sus cosas encontré una foto con un mensaje de tu madre, yo lo creía solo, sin familia, cuando descubrí la verdad logré dar con el señor Alfonso,
- Pues no era solo, tenía un hermano que lo necesita mucho, - Pedro hizo una pausa - es un milagro que hayas dado con el señor Elitoh, Federico y yo lo buscamos por cielo, mal y tierra. Mi hermano juraba no estaba muerto, jamás encontraron su cuerpo al dar con el coche, desafortunadamente todos nuestros intentos por dar con él fueron infructuosos,
- Mi investigador dio con él por un golpe de suerte, el señor Alfonso se escondía porque le daba pena enfrentar a Federico al haber bebido defraudándolo, ¿por qué lo necesitas?
- Porque tengo miedo de cometer un tercer error fatal en mi vida,
- Igual no está Federico pero si de algo sirve yo te puedo ayudar en cualquier cosa, cuenta conmigo - lloraron por un buen rato más hasta quedarse ella dormida, Pedro la observaba detenidamente -
- Así que eres mi cuñada, Dios, me enamoré de mi cuñada, que suerte la mía, Federico fue muy afortunado, estaría muy mal – se mordió la lengua y observó sus labios, eran pequeños, terriblemente apetecibles, pero él acababa de enterarse de la muerte de su hermano y aparte de que la mujer quien se acurrucaba contra su pecho era su viuda, con quien hacía noches compartía veladas maravillosas y yacía desnuda entre sus brazos cuando el sueño los vencía, Paula susurró una palabra y su pierna se metió entre las de él haciéndolo estremecerse – Dios esto es algo parecido al infierno,
- Umm, qué dijiste – se remojó sus labios y abrió lentamente sus ojos, –
- Nada, nada, duerme,
- Pedro lo siento, pero me enamoré de ti – lo besó y volvió a cerrar los ojos, Pedro la contempló sin decir nada, era la mujer perfecta para él, habría saltado una montaña de ser necesario, incluso estaba contemplando la posibilidad de enfrentarse a su madre, pero luchar contra Federico le sería imposible, –
- Y yo de ti, lástima que jamás pueda ser ni la mitad que mi hermano,
A pesar de ser pocas horas las que durmieron, a él le parecieron una eternidad, la mujer por quien estaba loco era la viuda de su hermano, lo cual lo llevaba a una sola salida, se casaría con Judith y pondría tierra de por medio entre ellos. Dio gracias a Dios cuando su celular sonó obligándolo a levantarse para contestar, al no sentirlo Paula despertó y tras estirarse vio como Pedro la veía como si fuera un ******* raro,
- ¿Cómo te sientes?
- Tengo un hueco enorme aquí en el pecho, - sus ojos se llenaron de lágrimas y se levantó de la cama -
- No llores, le hará mal a nuestro hijo – él la abrazó y ella se acurrucó buscando sentir un poco de paz -
- ¡Nuestro!, Dios me siento tan confundida, debo confesarte tenía sospechas de que los espermas con los cuales me inseminaron no eran de Federico, pero una parte de mi esperaba no fuera esto cierto,
- ¿Por qué tenías esa sospecha?
- Porque el señor Alfonso me dijo sobre la enfermedad de Federico y sus consecuencias, la imposibilidad de que la muestra con que me inseminaron fuera de tu hermano, - Pedro esquivó mirarla a los ojos -
- Entiendo, ¿cómo te cae la noticia de que yo sea el papá de este bebé? - acercó su mano para tocar su vientre y la detuvo a unos centímetros - ¿puedo tocarlo?
- Claro, has tocado más que eso- Pedro posó su mano de forma delicada y sus ojos se llenaron de lágrimas –
- Sé que ahora me toca a mi contestar a tus preguntas, anoche sólo yo hice cuestionamiento,
- Si tengo miles de interrogantes
- Adelante, hazlas,
- Primero, qué hacía una muestra tuya en esa clínica,
- ¿Te acuerdas te platiqué tras mi segundo matrimonio yo anduve de loco?
- Aja,
- Bueno, para andar de loco sin preocuparme mucho de dejar a alguna mujer embarazada, pensé en hacerme la vasectomía. Con esa idea en mente viajé a Estados Unidos para operarme, en Londres no era muy viable hacerlo porque capaz mi madre frustraba mis planes, en fin, en mi visita vi a mi hermano y él me dio un sermón sobre lo inconveniente de mi decisión, como no lograba sacarme de mi necedad, me convenció de dejar una muestra en esa clínica por si en el futuro me arrepentía y sobretodo porque según él conocía a una mujer a quien a su debido tiempo me presentaría cuando me bajara el mal sabor de boca de mi trágica segunda experiencia matrimonial. En fin, el día donde me iban a operar yo amanecí enfermo de gripe,
- ¿Y no te operaron?
- No, pero tampoco saqué la muestra, por aquello de que igual me agarraba la locura en Londres y me operaba, además de broma Federico me sugirió en caso de que yo cumpliera mi amenaza de ser un soltero empedernido, él podía usar los espermas para formar una familia. A mi la idea me pareció bien, si mi hermano usaba mis espermas para traer a este mundo un ser no habría nadie mejor que él para velar y enseñarle a ser un gran ser humano. Los días fueron pasando y la falta de noticias de Federico era insoportable para mí y por ello decidí venir a buscarlo aunque tuviera que mover todo Estados Unidos daría con su paradero. Estando en el aeropuerto recordé lo de la muestra y creí tal vez a través de la clínica podría averiguar algo sobre su ubicación, pero por ética no podían decirme nada, ante lo infructuoso de incluso un soborno que intenté hacer, decidí era tiempo de sacar esa muestra y yo creo ahí descubrieron su error, no cuando tú pediste el estudio de ADN como dijo ese hombre,
Paula se quedó en silencio tratando de poner orden a sus pensamientos. Un hijo del hombre cebolla crecía en su interior, ¿qué locuras le estaba preparando la vida?, primero se dejaba seducir por él y ahora de la nada tenía un bebé suyo creciendo en su vientre,
- Mi cabeza me estalla, necesito recostarme nuevamente,
- Claro, ¿quieres descansar un poco antes de seguir con esto?, porque tenemos mucho de que hablar,
- Si, no me vas a pedir que aborte al bebé, ¿verdad?
- En lo absoluto, yo nunca he pensado en ser padre, pero es un milagro maravilloso el cual yo no pienso perturbar,
- Gracias.…- él le dio un beso en la frente y la condujo hasta la cama –
- No tienes nada que agradecerme, este bebé en tu vientre es tuyo, de nadie más,
- También tiene algo de ti,
Enterarse de que los espermas con los cuales la habían inseminado eran de Pedro Morgan fue lo más maravilloso de la vida, luego de haber dormido tres horas y más serena esa fue la conclusión a la que había llegado; quizás esto cambiaría el rumbo de su destino, ella no sólo le tenía cariño al padre del bebé que esperaba, sino lo amaba, aunque qué sentía él. La duda la carcomía y mientras comían algo ligero, quiso tantear el terreno
- Tú me preguntaste sobre como me sentía de conocer tú eras el padre de mi bebé, pero no me has dicho como te sientes tú ante esta situación,
- Sorprendido en parte, aunque no sé la verdad definir lo que estoy experimentando,
- Me imagino fue todo un shock, sobretodo lo de mi matrimonio con Federico,
- En parte, - bueno al menos no parecía muy afectado por ese detallito, lo tomó de la mano y quiso ir un paso más allá –
- Pedro, ¿esto va a cancelar tu boda?,
- No lo creo, yo considero me casaré conforme a lo programado,
- ¿Cómo? – Paula hizo un esfuerzo por no gritar, retiró su mano y se levantó intentado respirar, a ese hombre se le olvidaba que le había dicho en algún momento ser especial lo sucedido entre ellos, no amar a Judith y qué diablos le pasaba - ¡te vas a casar!, ¿vas a volver a cometer un tercer error en tu vida?
- Judith es muy diferente a mis anteriores parejas, sé mi matrimonio con ella será bueno
- ¡Bueno!, por Dios cómo puedes decir eso luego de esas semanas en Europa y desde que estás en Estados Unidos no hay día donde no hemos hecho el amor, si te casas con ella será un desastre más en tu vida amorosa, porque me amas a mí – su declaración había sido muy aventurada, él tardó en darle replica - ¿o no?
- Dudo sea bueno te exaltes por el bebé, - una salida, había evadido contestar a su cuestionamiento -
- Si claro no es bueno, entonces Pedro piensas casarte con Judith y lo pasado entre nosotros, ¿no significo nada ti? – había sido todo, pero contra Fede él era sólo un gusanito en lugar de la mariposa que era su hermano, una vida al lado de ella pensando en sí se arrepentiría al estar con él o pensaría en Fede sería demasiado desgastante –
- Significó mucho, eres una mujer muy especial pero…
- ¿Pero qué?
- Creo me dio pánico y por eso me hice una serie de ideas erróneas en mi mente, planeaba decírtelo durante el fin de semana, así como que regresaría a Londres a la brevedad posible para informarle a Judith debido a tu salud no podrías tomar nuestra boda, aunque fue imposible darte esa noticia, ¿cómo ha sido tu embarazo estos meses? – ella sentía ganas de abofetearlo, ¡no podía hablar en serio!, por pánico no había tocado las estrellas al estar con él y sino mal recordaba en la cabaña iban a hablar de sentimientos verdaderos
- Maravilloso, aunque luego de nuestras maromas en ese cuarto obscuro tuve miedo de haberle hecho daño al bebé, pero el doctor me aseguró no corría peligro el bebé hiciera el amor como lo hiciera – él cerró los ojos –
- Ojala algún día me perdones, como me dejaste en tu nota fue un terrible error esas semanas juntos al igual que estos días aquí, - una cubetada de agua helada pareció caer sobre ella, con la noticia del bebé y todo cuanto habían vivido ella juraba su historia terminaría en un final feliz, pero la realidad parecía sería muy distinta a lo imaginado durante las tres horas que durmió -
- ¿Qué te voy a perdonar?, tu cobardía al no enfrentarte a… - sus ojos de ella brillaban presa de la rabia, la frustración que sentía y unas ganas de golpearlo hasta morir – tus sentimientos o por primera vez no dejarte llevar por lo deseos de tu mamá
- Paula escúchame, - tenía unas ganas enormes de atraerla hacia él y besarla, decirle cuanto sentía por ella, pero Federico sería un fantasma muy grande entre ellos, a la postre quedarse a su lado sería el error más grande de su vida – para mí fue especial cada minuto entre nosotros, pero Judith y yo tenemos toda una historia que no puedo cortar de tajo, la amo y
- Calla por favor,
- No era mi intención herirte
- Quizás no te importe esto pero en mi vida había estado involucrada con un hombre comprometido, no sé que diablos me paso contigo Pedro Morgan pero me importó poco tu compromiso, solo sabía que estar juntos no era malo, - su voz se cortó y aventó el pedazo de pan en sus manos – será mejor que me marche,
- Necesito decirte
- Nada, no tienes que decirme nada, - ella se giró buscando su bolsa –
- Por favor no te vayas así
- No me toques, - caminó hacia la puerta y tomó el picaporte, sin verlo - sabes sólo hay una cosa que quiero me digas
- ¿Cuál?
- ¿Le mencionarás a Judith o a tu madre el hecho de que el bebé en mi vientre por azares del destino es tuyo?,
- Le explicaré a Judith la situación únicamente y le pediré no decirle a mi madre nada,
- ¿Y crees reaccione bien?
- Ella es una mujer racional aunque no lo parezca y dada la cercanía del matrimonio estoy seguro pasará por alto la situación, también le agradara la idea de ocultarle algo a mi madre,
- Yo no considero ella tome tan bien la noticia y agradecería no le mencionaras nada, legalmente el bebé en mi vientre es de Federico y mío, creo dada las circunstancias no hay necesidad de que ese hecho cambie.
- Pero dijiste el bebé también tenía algo mío
- Uno puede cambiar de ideas, espero no volver a verte Pedro Morgan
- No espera, - él la tomó delicadamente del brazo y la hizo girarse –
- Por favor déjame ir
- Así no, Paula si Federico estuviera vivo y todo este desastre hubiera pasado yo me alejaría sin más, pero dado que mi hermano no está voy a ejercer mis derechos de paternidad sobre el bebé, voy a cuidar de él y de ti
- No gracias, prefiero hablarle a mi hijo de su padre, contarle cuan bueno era Fede a que tenga a un cobarde educándole, en cuanto a mi puedo cuidarme sola,
- No soy ningún cobarde
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Lean el siguiente!!!
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Lean el siguiente!!!
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