domingo, 20 de julio de 2014

Capitulo 7 -Lazos De Amor- Parte 3

-          Y el desamor desgracias, ¿quiere intentar revelar una?
-          No me gustaría arruinarle su trabajo,
-          Vamos, una no hará gran diferencia, yo le iré dando las instrucciones – pacientemente ella le explicó el proceso, una vez culminado colgaron las fotografías para permitirles secarse – ve fue todo fácil, ahora es cuestión de esperar para ver el resultado,
-          Resulta así cuando se tiene tan buena instructora,
-          Favor que me hace señor Morgan
-          Pedro, mi nombre es Pedro y no soy tan viejo como aparento, así que queda esperar,
-          En ese caso yo soy Paula, no señorita Alfonso, y si, queda dejar trabajar el químico, - sentados en la oscuridad conversaron de cosas triviales hasta que estuvo terminado el proceso encendieron la luz para ver el trabajo con detenimiento, -
-          Son muy bellas sus fotografías
-          Gracias,
-          ¿Podrías enseñarme a revelar nuevamente una fotografía? – no supo por qué pero quería volver a estar a oscuras con ella -
-          Claro -apagaron la luz y ella se giró para comenzar nuevamente el proceso, Pedro se puso detrás de ella provocándole un extraño escalofrío, el cual se intensificó cuando su aliento rozó su oído -
-          Sabes hace mucho no hablaba tanto tiempo con una persona, menos en un lugar tan pequeño y a oscuras,
-          ¿Y eso es bueno o malo?
-          No lo sé, ¿tú qué opinas? – ella se giró y sin pensarlo dos veces repasó con su lengua sus labios –
-          Tampoco lo sé, yo también hace mucho no hablaba con ninguna persona del sexo opuesto por tanto tiempo y en las condiciones que dices, - él se aproximó hacía ella hasta hacer rozar sus cuerpos -
-          ¿Crees en el destino?
-          No mucho, ¿por qué?
-          Porque es curioso conozca una mujer como tú a tan poco tiempo de casarme
-          ¿A qué te refieres con eso?
-          A una mujer con quien desde que te vi en un  reportaje mostrado por Judith no pude dejar de pensar en ella, en como sus labios parecían un postre que yo debía probar,
-          No sé que clase de mujer crees sea pero… umm – él había cubierto su boca de forma delicada dándole espacio para separarse si así lo quería, pero toda ella en lugar de alejarlo deseaba fundirse más con él y de pronto sus senos ya rozaban su pecho –
-          Pero qué,
-          Esto no es correcto,
-          Tienes razón – dudaba lo dicho por él fuera cierto, porque si tuviera razón él no estaría luchando con su blusa para poder acariciar sus senos – esto es muy incorrecto pero tengo una imperiosa necesidad de conocerte muy a fondo,
Resbaló sus labios por su cuello hasta llegar al borde de su piel que no cubría el brassier, Paula gimió y sabiendo la locura de esa situación repitió el sonido para animarlo a quitar su brassier para que sus labios rozaran esa punta sensible que pugnaba por sentirse devorada,
-          ¿Qué tan a fondo me quieres conocer?
-          Totalmente Paula, ¿puedo?
-          No sé si puedas – el tono juguetón de ella lo animó a quitarle su blusa y el brassier para devorar con sus labios sus senos, para probar con su lengua cada centímetro de su piel - 
-          ¿Tú no me quieres conocer a fondo?
-          Déjame pensarlo, -bajó sus manos y las colocó sobre un punto más allá del ombligo, el simple contacto lo hizo gemir – suena atractiva la propuesta,
-          ¿Y si descubres que tan atractiva es la propuesta?
-          Veamos – desabrochó su pantalón y bajó la prenda con todo y sus bóxers, sus dedos tocaron lentamente la parte íntima de él – Dios es realmente tentadora,
-          ¿Paula has sentido alguna vez la necesidad de que alguien esté dentro de ti?,
-          Hasta hoy no, ¿tú has sentido la necesidad de estar dentro de alguien?
-          Jamás hasta verte en aquella revista, he soñado sin saber por qué durante noches enteras con hundirme en tu interior, con besarte aquí – sus manos se habían encargado de terminar de desvestirla mientras hablaban y ahora unos de sus dedos surcaba juguetón su interior – entrar y salir de ti como un loco,
-          Bien dicen que los espacios pequeños y oscuros no son muy recomendados para dos personas del sexo opuesto  - él sonrió y la besó, luego se puso de rodillas frente a ella –
-          Tengo mis teorías, - lo que siguió le parecía a ella una escena de esas películas pornográficas, en medio de la oscuridad con la luz roja improvisada para permitirle hacer su trabajo, Pedro Morgan la estaba devorando y ella sólo podía animarlo a que la volviera loca - ¿alguna vez te han hecho el amor en un sitio oscuro, pequeño y con ciertas maromas?
-          Nunca,
-          Perfecto – maromas fue poco para describir lo que hicieron en ese lugar, Pedro la colmó como ningún hombre lo había hecho en su vida, aunque cuando encendió la luz él todavía estando dentro de ella juró lo hecho había sido un total locura - ¿cómo te pareció la experiencia –
-          Del tercer tipo, ¿comúnmente seduces a los fotógrafos de tu boda?
-          No – se retiró lentamente de ella y giro buscando sus prendas - ¿tú normalmente te acuestas con los novios de las bodas que vas a cubrir? -
-           Jamás, no sé que diablos me pasó contigo – él se aproximó y la besó -
-          ¿Te parece si hablamos de esto en la noche?
-          Yo…
-          Inventa algo para que vuelvas conmigo a Londres,
-          De hecho pensaba irme por la tarde, mañana a medio día tengo mi avión de vuelta a Estados Unidos.
-          Siendo así permíteme llevarte
-          Esto es una locura
-          Lo sé pero el destino te puso frente a mí y sé es por algo

Tres horas más estuvo con Pedro Morgan encerrada en ese pequeño espacio hasta que él se vistió y salió de ahí sin antes robarle un beso. Luego de cuatro horas de estar analizando su extraño comportamiento, iba de camino a Londres en un deportivo con un hombre que de la nada orilló el coche y la vio con ojos 

ardientes,

-          ¿Este también es un espacio pequeño? – su mano subió por el vestido que se había puesto y bajo el cual dada la delgadez de la tela decidió no ponerse bragas, así que él no encontró ningún obstáculo para acariciarla, menos que en lugar de cerrar las piernas las abrió para permitirle deleitarla con caricias intimas,  -
-          Dios…. esto es una propuesta muy indecorosa
-          ¿Prefieres un espacio más amplio? – miró hacía el bosque que se abría ante ellos –
-          Donde tú quieras, - ¿qué diablos tenía Londres que la hacía portarse como una loca?, en la vida se había enredado con alguien con compromiso, pero pese a haber dejado en un sobre su trabajo para ser entregado a la prometida de ese hombre que tras haber sacado varias prendas de su maleta la recostaba completamente desnuda en medio del bosque para hundirse en su interior, lo único que podía pensar es que lo quería en ella nuevamente y para siempre– jamás había hecho esto con nadie,
-          Ni yo, pero tienes algo que me atrae hacia ti, no sabes como esperaba la hora en conocerte – él intento retirarse de ella pero con sus piernas lo detuvo –
-          Quédate más en mi,
-          Lo que tú digas, - la besó en su cuello y suspiró, luego de unos minutos ella accedió a permitirle recostarse a su lado para cubiertos con más prendas de su maleta observar el cielo – aquí cerca hay un hotel, ¿quieres pasar la noche ahí?
-          Pedro Morgan estás comprometido y  esto es una locura – ella lo miró buscando encontrar alguna culpa por su proceder pero no había, sólo tenía un brillo que no había visto al fotografiarlo al lado de Judith, -
-          Difícil rebatirte eso pero anhelo con todo mi ser seguir haciéndote el amor hasta que mi cuerpo desfallezca, - la besó lentamente y antes de volver a perderse decidió el clima no sería buen aliado en unos minutos más -
-          Vamos a ese hotel o nos congelaremos aquí,
El hotel mencionado por él juraba sería algo muy pequeño y modesto, pero para su sorpresa en medio del bosque existía un lugar de mucho lujo con todas las comodidades que se pudieran imaginar. Al entrar a la habitación Paula recorrió cada detalle con su mirada, hasta sentir como él tras despachar al botones despejaba su cuello para besarla,

-          ¿Quieres ordenar algo para cenar?
-          Sería buena idea, - tras cenar se recostaron en la cama y él la tomo del mentón –
-          Mañana debo viajar a Mónaco, ¿quieres venir conmigo?
-          Tengo mi vuelo a medio día
-          Posponlo,
-          Una aventura larga no funciona
-          Esto no es una aventura, sé que es algo especial, te lo ruego, ven conmigo a Mónaco,

Ella asintió e increíblemente vivió tres semanas maravillosas al lado de Pedro Morgan en Mónaco, una más en Suiza y cerró con broche de oro su locura con tres semanas en España, lugar donde la cordura pareció regresar a ella. Recargada en la ventana de su avión no podía dar todavía crédito a lo hecho y se juró a ella misma llevarse esos días con él a la tumba; tal cual le había dejado en una nota al salir a hurtadillas de la habitación donde habían compartido la gloria, ser un terrible error lo sucedido entre ellos y jurándole jamás nadie sabría de ello.


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Lean el siguiente! 

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