lunes, 14 de julio de 2014

Capitulo 2 -Lazos De Amor- Parte 1

             Señora Alfonso, una y otra vez le repitieron mientras llenaba un sinfín de formas antes de recibir las cenizas de Federico en una pequeña caja de madera con una leyenda en ella “Héroe de la Nación”; todavía sin poder creerlo, regresó al departamento donde tenía una larga tarea por delante, empacar todas las cosas de Federico y decidir qué hacer con ellas. El sólo hecho de pensar en la faena le cansaba, ¿cómo decidir sobre pertenecías ajenas?, bueno el dueño no estaba ya en este mundo, pero suponía cuando existía amor las cosas eran más fáciles, tenías aprecio por cada detalle del ser amado lo cual te ayudaba a guardar o deshacerte de objetos; en su caso ella  quería mucho a Federico, aunque más de una vez tuvo fantasías candentes con él, nunca su relación pasó a un plano íntimo aun cuando decidieron casarse, Paula juró esa noche quizás alguno de sus imaginativos encuentros se volvía realidad, lo cual no fue así.
A una semana de la muerte de Federico, Paula seguía sin mover un dedo para darle algún destino a las posesiones de su difunto marido, para su suerte previendo cualquier situación antes de marcharse Fedrico había dejado pagado un año el departamento, por tanto tendría cerca de seis meses para ponerse en acción.
Uno a uno los días se fueron acumulando, su nuevo trabajo en una importante revista de modas absorbía gran parte de su tiempo, era impresionante cuán rápido transcurrían su horario laboral, aquellos días de estar contemplando el reloj rogando las ochos largas horas de jornada se cumplieran habían acabado gracias al sabio consejo de Federico de perseguir sus sueños.  Fotografiar modelos portando elegantes prendas no era exactamente su meta, pero si un paso en el camino para llegar a ella, además sus jefes estaban muy contentos con sus fotografías,

-          ¿Ya está mi sesión de bolsas Guchi?
-          Casi, solo hago un pequeño retoque aquí y está lista,
-          Ahora se hacen maravillas con la computadora verdad,
-          Si, puedes engordar a alguien o quitarle algunas imperfecciones a otras cuando se requiere,
-          Ojala uno pudiera hacer eso con las personas en la vida real, - su compañera soltó un suspiro –
-          ¿Problemas amorosos?,
-          Y grandes, pero seguramente has de tener mucho trabajo como para perder el tiempo escuchándome,
-          A esto únicamente le falta un retoque y aquí cerca hay un café, sé no somos amigas pero Federico decía era buena escuchando,

Realmente era buena escuchando, durante dos horas habló sin parar Katy , la encargada de arte de la revista, le hablo sobre la problemática que tenía con su novio, las exigencias del hombre de querer ella dejara su trabajo o caso contrario diera por terminada su relación,

-          Es un tanto impositivo eso,
-          Lo sé, yo adoro trabajar, me encanta lo que hago, pero también lo amo mucho, no sé qué hacer,
-          Katy no soy exactamente buena dando consejos, pero tú no sabes a ciencia cierta lo deparado para tu relación, quizás mañana el hombre decida sin más marcharse y tú ya renunciaste a todo, el amor es importante en la vida, pero cuando es verdadero amor no hay condiciones de por medio,
Su consejo resultó muy bueno para Katy, quien esa misma noche habló con su pareja, el hombre colérico ante la situación, empacó todo y se fue de su vida. Paula quedo atónita cuando a la mañana siguiente con lágrimas en los ojos Katy le contó lo sucedido,
-          Fede tenía razón, soy pésima dando consejos, no llores,
-          Pau en lo absoluto, tu consejo me sirvió de mucho, si realmente él me hubiera amado no se hubiera marchado, mi trabajo era importante y él no comprendió eso, lo cual me hace preguntarme si realmente me amaba o era nada más una  en su lista de conquistas, - Katy se secó sus lágrimas e invitó a Paula a almorzar, -
-          Buena idea, muero de hambre y dicen que las penas con pan son menos
-          Tienes razón, - durante el almuerzo, Katy le preguntó sobre quién era Federico dado que ella lo nombraba casi cada cinco minutos –
-          Él era un gran amigo y también mi esposo
-          ¡Tu esposo!, ¿él está vivo?
-          No, murió, - Paula le contó su historia, poniendo mucho énfasis en las cualidades de Federico y en lo mucho que había cambiado su vida–
-          Se nota lo apreciabas mucho,
-          Cantidad, gracias a él perseguí mi sueño y dejé el trabajo en el que estaba exclusivamente por necesidad,
-          Quizás es pronto para hacerte esta pregunta, pero ¿has pensado en rehacer tu vida?, 
-          Por el momento no, pero como te dije, entre Federico y yo solamente había una gran amistad, no sentíamos amor el uno por el otro, casarnos fue una forma de tener él una razón para regresar a casa sano y salvo, por desgracia no fue así,

Bien dicen, más pronto cae un hablador que un cojo y mientras trabajaba en una sesión fotográfica, uno de los modelos tuvo a bien invitarla a cenar, la muerte de Fede era reciente, pero no había un luto que le naciera guardar; ataviada con un coqueto vestido marrón, Paula Alfonso, nombre que había decidido utilizar en memoria de Federico y porque sonaba definitivamente más artístico que Paula Chaves, esperaba impaciente la llegada de su cita. El flamante modelo llegó cerca de media hora después de lo pactado disculpándose por la tardanza, pero un contrato de última hora había sido la razón de su retraso,

-          No te apures, entiendo, estoy en el medio y sé de eso
-          De verdad me apena tanto, no es muy buena carta de presentación arribar tarde en la primera cita, pero mi agente consideró muy importante que tomara el contrato,  no pensé demorara tanto, sino te hubiera llamado,
-          Yo acababa de bajar,  también tuve algunas cosas de último momento de qué ocuparme y llegué tarde a casa, si acaso esperé cinco minutos fue mucho – el hombre parecía tan angustiado que consideró un pequeña mentira piadosa no haría mal a nadie -
-          Eres un ángel, ¿qué prefieres italiana o china? – el ángel lo acompañó con un beso en la mano que la hizo sonreír, el hombre parecía todo un Casanova, de esos los cuales ella siempre evitaba porque normalmente te rompen el corazón -
-          China está bien
-          Tus deseos son órdenes
Italiana no era muy buena idea, gracias a la fascinación de Federico por esa comida conocía todos los restaurantes de la zona de esa especialidad, a su difunto esposo, era extraño pensar en él bajo ese concepto, más se asemejaba a un camarada, a esa buena amiga que uno siempre anhela. Despejó su mente minutos antes de entrar a un pequeño restaurante, estaba iniciando a todas luces una nueva historia y no era prudente mezclarla con el pasado,
-          ¿Te parece bien esta mesa?,
-          Si perfecta – cerca de la terraza había una mesa desocupada, las luces de la ciudad hacían un buen espectáculo a la vista - ¿me ayudas?, con estos tacones caería antes de quitármelos,
-          Con todo gusto,
-          Gracias, - Jason, nombre del guapo hombre frente a ella,  la ayudó a sostenerse mientras se desabrochaba las zapatillas de correa que debía retirar para poder sentarse y disfrutar los manjares culinarios pronto dispuestos en su mesa, aunque su vestido no le ayudó mucho a estar cómoda, al notar sus constantes movimientos su cita consideró oportuno explicarle la razón de actuar como si estuviera sobre un nido de hormigas – no pensé en este pequeño detalle al elegir mi atuendo,
-          Toma mi chaqueta, puedes ponerla en tus piernas y estarás más cómoda – agradeciendo el gesto y una vez ordenado se hizo un pequeño silencio el cual rompió Jason con una de esas preguntas que le llaman rompe hielo -
-          ¿Cuéntame más de ti, a nivel personal?,
-          Soy hija única, mis padres decidieron hace un tiempo irse a radicar a México, buscando la tranquilidad del mar, una propiedad allá era costeable con la pensión de mi padre, los veo prácticamente cada año y bueno no sé que más quieras saber,
-           Así que hija única, seguro has de estar dichosa con ello,
-          No del todo, ¿de familia grande?
-          Seis antes de mi
-          ¡Numerosa!
-          El televisor no funcionaba bien y la programación era escasa, su diversión se centraba en la cama,
-          Ese  comentario no es muy halagador para tus padres
-          Lo sé, pero siete hijos es una exageración, a ninguno de los siete les fue posible darles una carrera, quien más lejos llego fue Fred con una especialidad técnica, en fin, suficiente de familia, movámonos al plano profesional, ¿por qué fotografía?
-          ¿Por qué modelaje?
-          Porque era guapo y necesitaba un ingreso, tu turno
-          Fotografía porque me encanta capturar momentos, esos instantes tan especiales, una sonrisa, un beso, una lágrima, imaginar lo que se esconde detrás de una mirada,
-          ¿Y eso lo capturas fotografiando Channel?
-          No, desde luego que no, pero se necesita con que pagar el alquiler, como tú comprenderás y la revista me dio la oportunidad sin tener experiencia en el medio, - recordaba el día donde se vio en la encrucijada de aceptar ese trabajo, Federico sabiamente le había aconsejado era importante iniciar por algo, fotografiar una bolsa o momentos no era lo mismo, pero estaría poniendo su arte en práctica en tanto podía hacerse de los medios para dedicarse enteramente a sus sueños -
-          Sin lugar a dudas, pagar las cuentas es un punto importante para elegir un trabajo,
-          De acuerdo contigo, así que modelo por necesidad, ¿y sueño?
-          ¿Cómo?,
-          Qué sueñas ser,
-          Me encantaría ser arquitecto, pero el modelaje absorbe mucho de  mi tiempo y tampoco provee tantos recursos como para darme el lujo de estudiar,
-          Sabes, hace un tiempo yo trabajaba en una empresa de arrendamiento, por necesidad, había que pagar el alquiler y la comida, entonces conocí a Federico, un gran ser humano y él me hizo buscar mi sueño, por eso Jason hoy creo es momento de darle a alguien ese mismo consejo, si quieres ser arquitecto busca tu sueño,
-          Lo he intentando pero no resulta fácil, ¿para ti fue sencillo lograr tu sueño?
-          Fue complicado en más de una forma, pero cuando lo conseguí me sentí grande, casi como si hubiera escalado una gran montaña,

El buen Fede, no había día donde no se acordara de él, pese a no amarlo guardaba un recuerdo muy especial, su presencia en su vida la había cambiado en muchas cosas, una de las más importantes: su status civil; de ser una esposa con marido ausente, había pasado a joven viuda con una pensión onerosa, de la cual no había tocado un dólar al no sentirse merecedora de usarla y ahora a una mujer con pareja.


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